lunes, 6 de marzo de 2017

Oscuro desquite



Vuelvo de una noche-madrugada fantástica. Con mi puntito. Estoy eufórica, logré aplacar mi dolor aunque aún me pinchen algunos destellos de amargo victimismo.

Imposible echarme a dormir, toda yo vibro.


¿Qué encontraré que pueda serenarme?


Ni peli ni serie ni, por supuesto, un libro.


Enchufo música y sigo bailando.

Esto es peor, es demasiado estimulante.


Y entonces, recuerdo...¡Voy a probarlo! ¿Por qué no? Ya sé que había renegado pero ahora estoy en otra onda.


Hay 10 mensajes.

Voy recorriendo la lista, leyendo solo los principios, sintiendo.
Hasta que algo me hace parar.
¡Este!

Contesto. Todo fluye, divertido, ameno. Poco a poco pasamos de un plano a otro hasta llegar al punto exacto donde todo debía converger.

El tema es fascinante. Hay que desinhibirse y este, precisamente, es mi momento ideal.
Tras algunos tanteos, algunas aclaraciones, decido aceptar la propuesta, me seduce la idea.

¡Vamos, vamos, vamos!



- Sí, acepto.


- ¿Crees que puedo llegar a estar debajo de tus pies? ¿Soy el hombre al que te gustaría dominar, convertir en tu perro y esclavo?


- Estás en el filo de la navaja. Demuéstrame que eres el "Hombre" que se merece pagar por todos los demás hombres. No me hagas perder estúpidamente el tiempo en ti.


- Mi Ama, haré todo cuanto quieras. Ya sé que soy un inútil y torpe pero aprenderé, te obedeceré, tus deseos serán lo primero.



(Joder, qué gusto, ahora sí me siento bien, relajada. Es un trato cojonudo, el futuro se vislumbra luminoso y excitante.)


Cambio.



- ¿Ama? 


(Sin falta mañana le haré otra visita, no es para menos.
)


Y


Cierro.

 Sin despedirme, le regalo mi desdén. Se ha ganado esa felicidad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario