miércoles, 16 de agosto de 2017

La "Señá Tonelá" - I


Mujerona de tomo y lomo, la Señá Tonelá era imponente y temible: enlutada de pies a cabeza, el pelo estirado recogido en un moño, alta y ancha y, aún así, con menos cuerpo que carácter y personalidad.

Protectora excepcional de la familia a la vez que autoridad suprema, no había nadie que se atreviera a tocarle un pelo a un ser querido o que le tosieran a ella, ni propios ni extraños.

Bien lo sabía el médico del pueblo que en un audaz alarde de sabiduría le auguró imprudentemente la muerte de su hija que se consumía de fiebres altas : "Tss, de esta noche no pasa". En menos de un parpadeo se vió atrapado por el cuello, en volandas y rodando por la escalera empinada retumbando en sus oídos la horrible advertencia de la Señá Tonelá:  "¡Cúrala! ¡Su pellejo guarda el tuyo!"
Ni que decir tiene que logró curarla salvando así su pellejo magullado.

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